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La Coctelera

jlsandoval

22 Julio 2007

EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA………..paradigmas en movimiento

Introducción

Intentar una aproximación con sentido a los conceptos analizados hasta el momento sobre Educación y Pedagogía, no es una tarea sencilla por varias razones:

Por la gran complejidad de los conceptos a pesar de su simplicidad. Es decir, los elementos asociados a la Educación y a la Pedagogía tienen derivaciones enormes que pueden abarcar desde la descripción de contextos políticos, sociales y económicos hasta las estructuras psicológicas, físicas y espirituales de las personas; y eso es complejo. Sin embargo, también esto forma parte de la cotidianidad del ser humano, de aquello que todos podríamos entender empíricamente porque nos ha rodeado toda nuestra vida.

Por la inadecuada aproximación que he realizado a estos temas a pesar de transitar por la vida universitaria durante muchos años. Esto no es un reconocimiento a un posible acto de irresponsabilidad frente a los estudiantes que he podido acompañar en este tiempo, sino la manifestación explícita de la necesidad de pasar de la acción educativa fundamentada en los contenidos y los resultados que han sido mi marco referencial, a la reflexión cuidadosa de los fundamentos epistemológicos que le pueden dar sentido a dicha acción y un mayor poder de impacto en el medio.

Por la dificultad que representa el pasar de un lenguaje más o menos coloquial en los conceptos a una dimensión sustentada en marcos referenciales con mayor estructura científica. Esto genera ansiedad y por supuesto una gran preocupación.

A pesar de lo anterior, hay que reconocer que difícilmente podríamos avanzar si no nos atreviéramos a confrontar los límites de nuestros propios conceptos, estableciendo diálogos constructivos que amplíen nuestra perspectiva y que nos ayuden a generar un espacio de aprendizaje continuo.

En este marco puedo destacar varios elementos que concentraron mi atención es esta primera parte del curso: Educación, Pedagogía, Modernidad, Posmodernidad, Cambio y Paradigmas.

1. Educación y Pedagogía

Para entender el concepto de Educación considero que debemos remontarnos hasta las sociedades primitivas, pues la capacidad misma de supervivencia estaba ligada a la adquisición de los conocimientos y habilidades requeridas para adecuarse a un entorno determinado.

En aquellas épocas no existían maestros ni escuelas, pero los seres humanos aprendieron a sobrevivir y seguramente de manera rudimentaria, transmitieron esa capacidad a sus hijos y así sucesivamente.

Concebida de esta forma, la educación podría entenderse como la adquisición de competencias (muy de moda este tema en nuestros tiempos) para desenvolverse y desarrollarse en un entorno determinado.

Esto podría asimilarse a la perspectiva de Educación como un “producto” conforme a lo planteado por Manuel Unigarro[1] citando a Wilheim Flitner, pero abre también espacio para comprenderla como un proceso que conduce a los propósitos esbozados anteriormente. Las otras aproximaciones que también presenta Unigarro tales como descripción, percepción, intención y suceso, las entiendo fundamentalmente como perspectivas complementarias.

Entendiéndolo así, la Educación como un producto nos lleva a delimitar el “qué” de la Educación, es decir, qué deben conocer las personas, qué habilidades deben desarrollar, cuáles elementos son y no son necesarios para realmente considerarlas como competentes. Esto implica una comprensión no solo del individuo y sus características, sino de su entorno inmediato y su evolución.

Por otra parte, la Educación como proceso nos lleva al “cómo”, es decir, la determinación de cuál es el camino adecuado para formar individuos competentes. Este es el mundo de las teorías educativas, de las historias de la Educación, y de una forma u otra, de la Pedagogía.

La Pedagogía, que tiene como símbolo la letras Pi (π)[2], adquiere entonces en mi opinión una connotación muy particular: es la ciencia que estudia la Educación, describiéndola y fijando pautas para poder llevarla cabo en una forma adecuada.

Por ello entiendo entonces la Pedagogía como una ciencia que estudia la educación y sus procesos[3]. Tal y como lo define la RAE, Pedagogía es una ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza.

La Pedagogía en este marco incluye entonces la didáctica como la parte que se ocupa de los sistemas y métodos prácticos de enseñanza; es decir, la didáctica es una disciplina de la pedagogía.

2. Una tensión permanente: Modernidad vs Posmodernidad.

No resulta sencillo entender el marco referencial que abre la discusión de la Modernidad vs la Posmodernidad en la educación y en la pedagogía, pero debe iniciarse comprendiendo primero la razón de cada concepto.

La Modernidad, entendida como una época que se despliega a partir de la segunda mitad del silgo XVIII, no solo refleja una forma de pensamiento sino todo un conjunto de circunstancias económicas, políticas y sociales que definieron una época del mundo.

Desde nuestra perspectiva el siglo XXI es complejo captar la realidad que acontecía en el mundo del siglo XVIII. Entre muchas otras circunstancias, existían tensiones crecientes a nivel social fruto del cuestionamiento cada vez más ácido a la monarquía, apareció la revolución industrial con toda su secuela de des-ruralización del mundo, se inició capitalismo y el liberalismo económico como la base del desarrollo mundial, y apareció la evolución del pensamiento filosófico que privilegiaba la racionalidad como la esencia de la sociedad.

Comprender también el impacto de todo esto en la Educación, no es fácil. Lo que sí es cierto es que era lógico que se tenía que dar un enorme vuelco a los conceptos existentes al respeto y que ello impactaría aún más el desarrollo del mundo…..Y así fue..

Partiendo de las dos características fundamentales de la Modernidad planteadas por Giddens[4] (2007), la autorreflexidad y de descontextualización, ni la Educación ni la Pedagogía pudieron volver a ser iguales y generaron propuestas que han impactado hasta nuestros tiempos.

La autorreflexidad, tal y como concibe Giddens e incluso Habermas, es ese “primer momento de la historia donde el conocimiento técnico, el conocimiento experto se retroalimenta sobre la sociedad para transformar tanto a la sociedad como al conocimiento mismo…”. El conocimiento visto de esta forma, se convierte en la base del desarrollo de la sociedad.

Por otra parte la descontextualización o sea la perspectiva de mundo concebida separando la vida local de su propio contexto y considerándola como una respuesta directa a lo global, cambió también la forma como se entendía la Educación. En un ambiente cada vez más centrado en procesos globalizadores, la Educación y también la Pedagogía tendieron a verse como los hilos de enlace entre las diversas culturas.

Por todo lo anterior y siguiendo la perspectiva de G. Guest (1937) cuando describe la Modernidad como la “época de interpretación de la interpretación”, la transición hacia la Posmodernidad era simplemente una cuestión de tiempo. Es más, algunos autores anotan que la Modernidad, al desarrollarse como un continuo de crítica permanente, encontraría en la crítica misma su propia destrucción; esto se aprecia en la aproximación que al respecto hacen Niestzche, Freud y en los trabajos de la Escuela de Frankfurt de la mano de Foucault.

Sinembargo, en mi concepto la Posmodernidad no es la destrucción de la Modernidad sino una evolución lógica de la misma al abrirle camino al racionalismo crítico.

Hoy en día contemplamos una interesante confrontación de los diferentes conceptos en estos temas, enfilando hacia lo que algunos han llamado “la hora de las post humanidad” [5] con el llamado advenimiento de la “parafilosofía”.

Dos grandes propuestas manejan el escenario:

- Peter Sloterdijk, autor del libros como la “Crítica de la razón cínica” (1983), “Extrañamiento del mundo” (1993) y “Normas para el parque humano” (2000) lidera la perspectiva de un futuro dominado por la tecnología y por algunas mentes privilegiadas que definirán el camino a seguir. Es una perspectiva desalentadora.

- Jürgen Habermas con su libro “El futuro de la naturaleza humana” (2002) plantea que la Posmodernidad es básicamente una parte del proceso que empezó con la modernidad y que no se ha terminado. Es decir, el razonamiento crítico de la Modernidad ha evolucionado hacia una recuperación crítica del humanismo y la ética en la cual esta última no puede y no debe subordinarse a la ciencia.

Al considerar la Educación y la Pedagogía frente a estos dos conceptos filosóficos del mundo, surgen muchas interrogantes de cuyas respuestas dependerá en buena forma el rumbo que tomen los procesos de formación.

Pero, ¿será que terminamos radicalizando posiciones alrededor de tecnología vs el humanismo? Creo que no y más bien el retorno evidente de la humanidad hacia el rescate del espíritu, la búsqueda de sentido empezando por nuestra concepción de trascendencia y la necesidad de la interdependencia entre las personas para construir un mundo mejor, nos llevará a una humanidad que usa la tecnología para apoyar sus procesos de desarrollo y no supeditada a ella. No será fácil pues los modelos de desarrollo parecen impulsarnos aceleradamente a la tecnodependencia sin pausa. De todos modos, pero creo en la fuerza interior del ser humano para encontrar el camino correcto.

Tal y como lo plantea Jorge Eduardo Novo (Sep.2006-tendencias 21.net) estamos ante la necesidad de concluir la escuela de la Modernidad y crear un nuevo modelo de institución que responda a las nuevas perspectivas del mundo.

Pero, ¿eso es fácil? No……el camino no es sencillo por muchos factores.

3. El proceso de cambio, la educación y la Pedagogía.

¿Qué es cambiar? Una pregunta aparentemente sencilla ameritaría una respuesta igualmente sencilla. Sin embargo no es así.

El CAMBIO se ha convertido en una de aquellas palabras que podríamos denominar “sordas” o sea las que de tanto repetirlas se genera una falsa sensación de certeza, pues creemos que sabemos qué significa.

El problema radica en que al no tener claridad sobre el significado del cambio, difícilmente podremos intervenir en él y posiblemente terminemos sufriendo sus efectos en vez de generarlos. Como alguien expuso una vez, los que no son actores del cambio, terminarán siendo simplemente espectadores del mismo.

El cambio, la transformación, la dinámica que logra que una cosa, una idea, una forma de pensamiento, o una persona pasen de un estado físico o espiritual a otro, tiene muchos elementos que deben estudiarse. Hay tres de ellos que tienen una especial importancia.

a. El cambio es la constante del mundo de hoy.: ya lo había dicho Heráclito de Efeso y tiene una validez incuestionable en nuestros tiempos. Todo a nuestro alrededor se transforma con o sin nuestra intervención.

b. El cambio es impredecible, a veces es agresivo y en muchas ocasiones puede ser inaceptable, pero es inevitable. Es probable que podamos analizar tendencias, pero no siempre tendremos la certeza absoluta de su dirección. Por otra parte, el cambio no siempre será amable o agradable, y puede enfrentar nuestros valores, nuestra propia concepción de mundo. Lo que sí es cierto, es que no podemos esquivarlo.

c. La velocidad y la profundidad del cambio están creciendo de forma exponencial: tal y como los describió Langdon Morris (1993), el cambio está aconteciendo mucho más rápidamente y con mucha mayor profundidad de lo que nosotros podemos percibir.

Pero, ¿cuándo debemos cambiar?

Solamente hay tres posibilidades: cambio por anticipación, cambio por reacción o cambio por crisis.

El cambio por anticipación se da cuando tomamos la decisión y actuamos antes de que las cosas sucedan. Incluye elementos tales como planeación, previsión y acción.

El cambio por reacción sucede cuando solamente se actúa una vez pasan las cosas. Es un cambio que se genera como respuesta a los acontecimientos y no siempre genera resultados positivos pues limita el tiempo de respuesta.

El cambio por crisis, tan común en nuestros tiempos, es el más peligroso de todos pues la premura puede no permitir muchas opciones de acción.

Como complemento, debe reconocerse que frecuentemente al intentar procesos de cambio tropezamos con obstáculos difíciles de soslayar: los paradigmas.

¿Qué son los paradigmas? Son modelos mentales de acción; son formas preconcebidas de hacer las cosas.

Los paradigmas no necesariamente son malos ni perjudiciales, y muchas veces facilitan la toma de decisiones. Lo malo es que comúnmente genera lo que se conoce como “parálisis paradigmática” que viene siendo lo que Joel Barker (1993) denominaba “una enfermedad mortal de certeza” o sea la única forma de hacer las cosas.

Considerando lo anterior, la Educación y la Pedagogía enfrentan duros retos pues enfrentar los procesos de cambio requeridos dentro del marco de la Posmodernidad, muy frecuentemente tropiezan con modelos paradigmáticos.

Conclusión

La breve exploración de algunos de los conceptos más importantes trabajados hasta el momento en el curso de Teorías Contemporáneas de Educación, nos demuestran la vasta complejidad de lo que nos falta por explorar, pero nos brindan las bases para ampliar nuestra capacidad de comprensión de los mismos.

Es muy claro que vivimos una época de grandes transformaciones en todos los órdenes, pero de la forma como enfrentemos nuestra responsabilidad en estos temas dependerá nuestra capacidad de intervención en los procesos de mejoramiento de la sociedad.

Es un reto, pero para eso nos estamos preparando.




[1] Unigarro, Manuel. Introducción a las Teorías educativas contemporáneas. Bucaramanga: Editorial UNAB, 2005

[2] Nota curiosa

[3] En esto estoy de acuerdo con Manuel Unigarro cuando anota que la pedagogía va más allá de la descripción y se encauza al mundo de la normatización. Esto es importante para no caer en una definición simplista de ciencia (del latín scientia –“conocimiento”-), como el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales (RAE, 2007, 21 ed.). Como se observa, esta definición brinda una perspectiva meramente descriptiva del concepto.

[4] Escobar, Arturo. Sala de Lectura CTS+I, OEI. 2007

[5] Grillo, Rafael. 2004. www.tendencias21.net


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Juan H. Alvarez Santoyo

Juan H. Alvarez Santoyo dijo

Apreciado José Luis:

Excelente construcción de conceptos que se han desarrollado en torno a educación y pedagogía. No es fácil hablar de algo que se trabaja permanentemente, que es el sustento de nuestra labor pero que pocas veces suele generar reflexión, pues no nos adentramos en el sentido de lo que hacemos, no suele no ser una preocupación diaria y por ello en ocasiones perdemos el norte, la esencia de lo que pretende la educación, la transformación del hombre.

Espero tu próximo artículo

Cordialmente

Juan H. Alvarez Santoyo

24 Julio 2007 | 06:02 AM

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